Santi Molezún 2022

Santi MolezÚn

Soy el vacío

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Tantas cosas que pasan por la cabeza a cada baile del tiempo en el aire de la preexistencia.
Tantas ramificaciones del mismo pensamiento, de lágrimas que hablan de mí. No puedo definir mi estado, ni mi angustia, quizás sea porque no es definible.

No tengo forma, carezco de felicidad y voy a cumplir en Julio un año más. No soporto el mundo, ni a la gente, ni al frío…¿en donde estoy?.
Hoy ha sido día desde las 9 am, cuando me levante a ducharme y tomarme un enorme zumo de naranja, saboreé su energía mientras miraba nada por la ventana de la cocina.

­¿Cuantos días quedan para acabar el mes? le pregunte al cristal granizado con litros de agua de Febrero.
Preparé ese asqueroso brebaje proteico con sabor a vainilla chocolate o sabe Dios, en un litro de agua, agité mi cuerpo al ritmo de la botella y nos fuimos mi bata, don brebaje y yo a mi despacho a empezar a organizar el día a sorbitos.

La mañana como siempre se fue fugaz mientras atendí llamadas de teléfono de empresarios, nuevos ricos, famosos de antaño y «marujas» enganchadas a la indecisión. De 13:00 a 13:30 di mis clases de Ingles, hoy casi nada, no estaba de ánimo y pedí una tregua a Robert, mi profesor. No hay nada como practicar lengua, cuando quieres despistar al tiempo, pero hay veces que uno no está para nadie.

Estoy enganchado a los caramelos «Solano» «sabor tradicional», los otros sabores me espantan, son asquerosos, pero estos enganchan más que una ralla de coca.

Mi entrenador me dice que no debo abusar de ellos, que no son sanos… y yo no abuso, 9 o 10 al día… no es un abuso…
¿A quien le estoy mintiendo?
Me ha llamado una mujer que esta a punto de entrar en la cárcel por culpa de un mal amor traicionero y ha venido ha verme un alma en pena abandonado del mundo. Un hombre de 49 años que lleva más de 12 años en la calle, sin techo. Venía cargado de bolsas de plástico, llenas de nada. Siempre lo he visto con esa enorme gabardina y esas bolsas de un lado a otro, a buen seguro sus únicas amigas, sus únicas pertenencias.

He estado hablando con él mucho tiempo y con su barba larga y aspecto dejado. Me transmitió tristeza, impotencia, desesperanza, soledad, odio, rencor, final de lucha. En cierta manera me siento igual que él. Me niego a aceptar su derrota, como me niego a aceptar la mía, y trataré de ayudarle. Le regalé unas cosas que son caras, pero eficaces y le enseñe a manejarlas, le aconsejé, hablé a su subconsciente con el sigilo de una serpiente, para ayudarle a encauzar de nuevo su vida, su mierda de vida. Tengo que ayudarle hasta que se levante, es necesario que lo haga. Mucha gente esta completamente perdida, completamente.

Mientras tanto, alguien me hablaba por el Whatsapp, y me pedía que no le dejase caer en el vacío, sin darse cuenta que yo soy el vacío, el núcleo del enorme tornado del Olimpo del caos. No sabía de él nada, hasta que entró en mi consulta hace unas semanas. Es brujo como yo, una parte de mi pasado. Un pasado de decenas de siglos.

Su necesidad de mi radica en el miedo a la soledad y a la ausencia de respuestas. Pero yo ya no soy respuesta.

Cada día creo menos en los alegatos del universo.
Esta semana se puso en contacto conmigo otro cliente en abismo, un ex millonario, ex mafioso, ex trabajador de la banca árabe, ex marido de 6 mujeres. Me pidió ayuda para recuperar su vida, intentó a toda costa entrar en la mía y acabó por hacerse un hueco conocido en mi Messenger. Ahora chateamos casi todos los días. Es una persona grande, con un corazón grande y una herida grande. Su vida es intensa, al filo de la ley, amigo de presidentes, de contrabandistas de armas, políticos y de narcotraficantes. ¿Acaso no es lo mismo?. Todos los políticos que conozco son unos auténticos mafiosos. Sus abogados también y sus jefes de prensa se encargan de dar la cara que ellos nunca podrían dar, con estrategias y mentiras.

Mi nuevo amigo ha hecho una apuesta conmigo. Si se cumplen mis vaticinios, como sé que se cumplirán, me regalará un «Lamborghini amarillo»­­, una casa donde yo quiera, y me pagará mis excelsos honorarios. Perfecto, me gusta el amarillo…
El domingo me llamo D.O. un guapísimo cliente de 23 años que tiene toda una fortuna a sus espaldas, despacho en Barcelona, empresas, deportivo, y que practica el esquí con sus amigos. Todo lo que siempre desee como novio para Sergio, mi mejor amigo, la pena es que sea heterosexual.
Desesperado quería que le aclarase que su vida y la de su familia no iba a saltar por lo aires, veía como todo por lo que estaba luchando podía desaparecer en un momento, a causa de la traición de quien en un principio estaba dentro de la familia.

Esta claro que es cierto querido diario: «Los ricos también lloran».
A la hora de comer veo en televisión al presentador Jorge Javier Vázquez y lo imagino haciendo el play back de Paloma San Basilio en la noche de fin de año compostelana, encima de aquella tarima con Sergio, mientras le oigo hablar de la anorexia de las modelos. Que tremendo mercado el de la moda y que estupenda San Basilio.

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