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Diario de un Brujo

25 de Diciembre

Noche buena vivida otro año más con mi familia, degustamos paté de atún con quesos variados como refrigerio y hemos cenado angulas al ajillo, sopa de verduras, y pollo a la manzana.
Tiempo récord este año, empezamos a cenar temprano, a las nueve de la noche, a las diez ya habíamos acabado.

Estuvimos de sobremesa hasta las once, preparamos los regalos de los niños, lo dejamos todo colocado bajo el árbol por si Santa Claus no viniese, eso nunca se sabe y más vale prevenir que lamentar, todos sabemos lo importante que es para los enanos esa ilusión de abrir paquetes, agotado de ser un paje improvisado e intrusista del hombre de barba blanca, me fui a casa a soñar. Por las carreteras y por las calles no había un alma, ni un mericho rastrero, era el único habitante de la tierra, todo Santiago de Compostela era mío.

Que sensación produce el silencio y la ausencia de personas. Parece haber estallado una bomba nuclear y que no hay supervivientes. Esperaba que saliesen los zombies en cualquier momento de las pesadas rotondas de la carretera Negreira, sólo le pedía a Dios que no fuesen de los que corren.

Me pregunto ¿para qué este alcalde ha puesto unas rotondas tan pequeñas si nadie sabe usarlas?, el saber hacia donde va el coche que viene es toda una odisea digna de adivinos y colegas de profesión. Nadie cumple las normas. Nadie conoce las normas, el carnet de conducir lo deben de regalar. No ponen intermitentes al salir y hay quien los pone todo el rato al revés de cómo deberían o quienes la cogen confiados en que su coche tiene preferencia sobre el tuyo ¡que ya está dentro!, o el que sale desde dentro hacía fuera bloqueando tú camino… Su preferencia es porque su coche es, no sé…, ¿rojo?. Desde luego pagaría por poner una cámara oculta y ver las animaladas que comete todo el mundo en ese invento, es la ley del oeste, si hicieran un examen a los conductores experimentados lo suspenderían absolutamente todos.

Hoy no había estos habituales problemas de conducción, toda la carretera era para mí… ¡y los zombies que no corren!, tremendos hijos de puta son los que caminan rápido, mientras a falta de una clase de Pilates oscilan de derecha a izquierda con la cabeza contraída, ¡muerto de mierda! ya verás cuando te clave el cuchillo en la cabeza.

Con mi enorme familia animal no tengo posibilidades de ausentarme demasiado. De hecho cuando lo hago pago siempre a alguien para que haga de niñera. Los animales, son hijos y a veces dan más trabajos que las personas. Pero cada uno vive la vida que ha elegido vivir, o que el destino ha elegido por uno, es un tema largo a debatir.

Ha sido una noche rápida. La verdad es que las festividades y el súbito tiempo parece que con los años se escurren. Cuando menos lo esperes, ya estamos de nuevo en el bronceado verano, me da vértigo tanta urgencia.

Ya de madrugada en cama sufrí insomnio por mis dolores hasta las 7:30 am, hora en la que por fin logré conciliar el sueño, tras tomarme un milagroso «paracetamol 500 mg» y hacerme su efecto balsámico.

Al día siguiente me levanté a las 12:30 del mediodía, hidraté mi piel con una buena ducha caliente, me atavié con mis vaqueros rotos, paseé a las locas de mis dos hijas peludas y regresé de nuevo a casa de mi madre.
No me pierdo por nada del mundo ver a mis sobrinos jugar con sus regalos, ver sus caras de alegría es una fotografía y disfrutar de la comida de Navidad: ¡Vieiras! ¡mejor que un orgasmo!. Repetí 3 veces. Hace cuantos años que no tengo 3 orgasmos seguidos…

Mi pareja llegó a las nueve después de haberse enfrentado a su primera navidad sin padre, cenamos allí toda mi familia y él hasta las once, hora en la que regresamos a lo que queda de nuestra “vida”.
Dani, yo, y un enorme resfriado que me he pillado por cortesía de Papa Noel. Llevo ya 5 rollos de papel higiénico gastados en sonarme esta fábrica de mocos y estornudos.
Ahora te escribo desde la cama, con tiritonas, frío, y pañuelos de papel tirados por todas partes, creo que tengo fiebre y una buena gripe. Estupendo… es lo que me faltaba, empezar el año en la cama.

Entre sábanas y pañuelos voy a ver La Dolce Vita de Federico Fellini en dvd.

En esta película hay un monólogo precioso que dice así:

A veces por la noche, esta oscuridad y este silencio me oprimen. La paz me da mucho miedo. La temo más que ninguna otra cosa. Imagino que es solo apariencia, y que oculta el infierno.
Pienso ¿que es lo qué verán mis hijos mañana?, el mundo será maravilloso dicen, y no sé en que se basan, si hasta una llamada de teléfono, basta para que se acabe todo.

Debemos de vivir fuera de las pasiones, de los sentimientos, en la armonía de la obra de arte lograda, en ese orden encantado. Deberíamos amarnos tanto como para vivir fuera del tiempo, distantes.
…Distantes…

¿No es precioso?. Buenas noches diario, arrópame, tápame, necesito dormir.

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