Santi Molezún 2022

Santi MolezÚn

El tiempo no existe y lo inventaron los humanos

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Hoy me quedé dormido, porque ayer pernocté hasta las 6:30 de la madrugada, estuve trabajando hasta el amanecer en mi consulta.
Sergio ha venido a buscarme a las 10 de la mañana, estaba aún viviendo el segundo ciclo del sueño, lo normal es que tengamos 5 fases para el correcto descanso, cada una de unos 90/110 minutos más o menos, pues calcula cómo me sentía.

Me levanté al galope directo a la ducha, hice lo que nadie puede hacer por mí, me vestí con la ropa del día anterior para no tener que pensar en que ponerme y nos fuimos a mi tienda de «Bertamirans» a consultar a la gente que esperaba en la puerta con cara de enfado por mi impuntualidad. Este mal lo padezco a menudo, como el de mis alergias.
Haga lo que haga, ponga el despertador a la hora que lo ponga, ¡siempre llego tarde a todas partes!, es algo que intento mejorar, pero en su lugar lo empeoro a cada día que pasa.

Cuando llegué había una mujer que era de Serbia Herzegovina, que le pidió a Sergio hablar conmigo para un asunto relativo a un ayuntamiento y la recibí en mi despacho. En realidad lo que quería era exponerme con fundamentos, mal inventados, que estaba sin recursos económicos y que como necesitaba ayuda quería una limosna de 25 euros vendiéndome una colonia de imitación que decía era autentica, que por el poco aroma que desprendía a los 2 segundos después de haberla probado, debía ser más agua que colonia. Acabé leyéndole las cartas gratuitamente por compasión y ánimo de ayudar un poco a alguien que lo necesitaba tanto como yo el descanso que no había tenido.

Antes de esto, un cliente de pago, me instigó a que le consultase de inmediato, porque tenía prisa y llevaba media hora esperando en la puerta, alegaba que él estaba antes que la mujer y por supuesto lo eché: – Tú no eres mi jefe, y te atenderé cuando yo lo considere oportuno y pueda. Si tienes prisa vete. Sino, espera un ratito y te paso después a mi despacho para consultarte, le increpé.

El fino, pijo y elegante paciente se marchó completamente indignado, y me quedé con una colección de colonias sobre la mesa, una Serbia mentirosa descarriada y sin un euro en el bolsillo.

Normalmente los que quieren hacer cola, lo hacen en una sala de espera con revistas y periódicos, puesta al efecto a su disposición.

No permito ordenes ni mandatos de nadie, cuando yo mismo voy al médico, abogado, psicólogo o dentista me hace esperar mínimo una hora, cuando no una hora y media, y no les exijo que dejen de hacer lo que tengan que hacer para atenderme a mí, «su ilustrísima», aunque lleve ya un tiempo esperando y me duela la espalda de esperar.

Y siempre que telefoneo para pedir cita, me la dan para dentro de un mes, 6 meses, o un año. ¡Las citas nosotros las damos en el mismo día o para el día siguiente!. ¿Qué más se puede pedir?, si trabajo desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la madrugada atendiéndoles a todas horas, ¡incluso domingos y festivos!.

Desde luego el mundo está lleno de arrogancias sobrantes en situaciones que no lo permiten. Está lleno también de mentirosos e impertinentes con egos subidos.
Por supuesto, aunque procuro ser puntual, yo organizo y mando en mis consultas y atiendo a la hora que me da la gana y puedo, no es el cliente quien lo decide, faltaría más. Hay miles de veces que ocurren imprevistos o el problema que te están contando exige más tiempo.

A la tarde vino José Ramón mi entrenador personal, a hablar conmigo sobre el ofrecimiento de un nuevo negocio, en el cual me he metido hasta el fondo.Es una línea de productos de última generación, para combatir principalmente el cansancio, la falta de fuerzas y el estrés de mis clientes, son caros, pero muy eficaces.

A partir de ahora, los venderé a quien los precise para mejorar su calidad de vida y descanso. Cuantas más cosas eficaces tenga para ayudar a mis clientes en su salud mental y espiritual mejor.

El caso es que me he metido en nuevos servicios y más productos.

Éramos pocos y parió la abuela. ¿Quien me manda a mí meterme en más historias que pueden complicarme la vida?, pero es que José Ramón es tan mono… que le escuché hasta el final. Me puede el corazón y otras cosas…

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