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Diario de un Brujo

8 de Diciembre

Estamos de nuevo en día Santo, es data de: «La Inmaculada Concepción», Oxum, mi madre espiritual. ¡Felicidades mamá!

Me he ofrecido toda la mañana a dormir a pierna suelta, aunque como bien dije, cuando es tiempo de ocio y uno se plantea descansar, siempre cualquiera se encarga de lesionar tu respiro. Es así desde hace años, dicho y hecho, tuve a las 9:50 de la mañana una llamada del «Profesor Mercury», mi compañero del programa reality de Antena 3 Televisión:”El Castillo de las Mentes Prodigiosas”.

­ _ Buenos días ¡Yupi,yuju!. ¡Hola artista!, me hace falta la dirección de la clienta a la que tenemos que enviarle la carta Astral el día 12!… (me comenta disparando energía telefónica)
­ Buenos días Mercury (recité completamente zombie, con un ojo abierto y el otro cerrado escondido bajo la sábana)
Mercury y yo estamos remando juntos últimamente en una colaboración mutua para concebir las cartas astrales a mis clientes. Y también preparando un curso de reiki, él es maestro, que dará muy pronto en mi ciudad: Santiago de Compostela. Conversamos muy a menudo por teléfono, lo que yo no sabía es que Mercury no dormía las mañanas de los días «Santos».
Da igual, se le condona todo, pues es una persona extraordinaria con la que no te puedes enfadar. Un Astrólogo buenísimo con aspecto de científico loco inventor de la máquina del tiempo.
Transmite paz y cada vez que te parlotea por teléfono siempre está de agrado, me enseña música que compone y le doy mi opinión, el profesor es un compositor empedernido, amante de la guitarra española, un artista del exotismo del sonido anárquico. Es caos, envuelto en amor a lo creado y paciencia en búsqueda del sonido perdido: «un niño grande».

Actualmente me está componiendo una melodía pensada en mi, la cual apellida: «Exciting», donde combina sonidos celtas, gaitas eléctricas y sonidos mercurianos, un misterio final el cual tengo ganas de valorar. Tan grato regalo nunca nadie me compuso, una melodía pensando en mí y para mí, que más se puede pedir.


De mis compañeros del Castillo, «Mercury» es uno de los cuales atesoro su amistad en la distancia. Con «Leevon Kennedy» también continuo en contacto, hablamos habitualmente por el messenger, y nos detallamos nuestras vidas vía Internet. Leevon es caprichosa, con estilo, extravagante, histérica, chillona, polémica, elegante, atractiva, madura y una súper «show girl», es una mujer televisiva, que quieras o no quieras, siempre llama la atención. Se ha convertido en una hermana para mí. Me gustaría que volviese pronto a España, desde el programa no la he vuelto a ver y echo de menos sus conversaciones hasta las 3 de la mañana, actualmente está en su tierra: Argentina, y allí es todo un personaje de un alto nivel económico, pero estoy completamente seguro que aquí sería un boom televisivo, es completamente mediática.


«Astyaro» también me llama de vez en cuando, y hablamos largo y tendido, la última vez que supe de él fue en Madrid, cuando fuí a la manifestación del orgullo gay, las fiestas en el maravilloso y timadísimo barrio de: «Chueca».

Tomamos juntos unas copas y conversamos alrededor de una mesa de un café oscuro donde él actuaba esa noche, hace unos shows de ilusionismo que te dejan perplejo. Abrigamos una bonita amistad que realmente pienso permanecerá en el tiempo. Es un personaje muy serio, maduro, responsable, inteligente, con mucho semblante y autocrítica, joven como yo, pero con una experiencia en el mundo esotérico que precisa tener los ojos bien abiertos. Astyaro es francamente bueno en su trabajo, y llegará a despuntar en toda España. Ha sido injustamente criticado en su intervención dentro del Castillo, por el mal de este país del que hablaba ayer: la envidia. Para mi entender su intervención en el programa ha sido brillante y perfecta, aunque con falta de la malicia, que es necesaria para seguir siendo un personaje televisivo y sin ella, por lo que se ve, aquí no se come…

En el Castillo desfilaron acontecimientos que jamás han salido a la palestra en la pequeña pantalla como por ejemplo las borracheras nocturnas, casi diarias, de mi querido amigo: «Paco Porras» o el famoso libro que este mismo estaba escribiendo noche tras noche, hablando sobre cada uno de nosotros y que nos fue leyendo, capítulo por capítulo, todos los días después de comer. Al final jamás salió publicado, a pesar de que él aseguraba que lo iba sacar a la luz al salir de allí y que ya tenía una editorial interesada en hacerlo.


Tampoco salió que la «Bruja Lola» se cogió un enorme berrinche: llorando, gritando, sacando sapos y culebras por la boca contra la productora: «Gest Music Endemol» por no haber salido ella ganadora del afamado concurso (con lo que ella contaba). Al parecer, según decían, ya había pactado varias exclusivas con varios programas y revistas para darle bombo cuando saliera del famoso castillo «victoriosa». Esto ya estaba pactado por ella incluso antes de entrar en el propio programa y se le indigestó su egocentrismo cuando vivió la cruda realidad. Astyaro quedó vencedor y ella… se «jodió» y con ello todos sus planes de promoción pactados por su representante. Lola tenía planes de sacar su propio disco para ese verano con un temazo donde el estribillo decía: «¡Que te pongo dos velas negras, que te pongo dos velas negras!, «Bazura», mamarrracho, que contigo yo hago un gazpacho!». Y no era por la estupidez de la letra de la canción por lo que iba a tener éxito, sino por todo el personaje que la implicaba en una década donde la televisión reinaba las vidas de los más ignorantes.

A propósito de esto, no se emitió por televisión cuando firmamos todos los componentes del Castillo un contrato con la importante discográfica BMG (MG Rights Management GmbH), para grabar un disco donde cada uno de nosotros iba a cantar una canción, compuesta específicamente para cada participante, cada uno elegimos el estilo de música que queríamos cantar, yo mismo había elegido un rap y firmé ese contrato en el hall del hotel antes de entrar a concursar en el reality que saldría en: «Antena 3 Televisión». Las canciones serían compuestas por un compositor muy bueno e importante, que resultó ser el manager y yerno de la famosa «Bruja Lola», la cual paró literalmente este proceso con llamadas privadas que le hizo desde el castillo, una vez meditó y vió que le podíamos quitar protagonismo a ese disco que ella ya había grabado con «otros frikis» y que saldría ese mismo verano.

Nos dejaban una vez a la semana hacer una llamada por teléfono, una conexión escuchada y vigilada por producción, para que no pudiesen contarnos nada del exterior referente al programa, eran 3 minutos justos cada semana, cronometrados, todos hablábamos con nuestras familias y parejas a las que echabamos de menos (en cautiverio las emociones se disparan y la nostalgia invade la mente de quienes se sientes fuera de casa), todos esperábamos ese día con ilusión. Lola no, no uso ese escaso tiempo para sus carencias afectivas, sin embargo lo uso en en varias ocasiones para hablar con su «manager»(implicado en el proyecto del verano para la importante «BMG»). El disco sobra decir que jamás se llegó a grabar, sinceramente pienso que fue por su culpa. La disculpa que pusieron cuando acabó el concurso es que no se grababa porque el programa no tenía suficiente éxito, disculpa no real, ya que cuando se firmó el contrato de este disco, aún no habíamos empezado dicho reality y no comenzamos nunca a grabar, pese a que no se sabía «el éxito» que íbamos a tener.

Es una mujer terriblemente egoísta, vanidosa y celosa, cree que es el sol y los demás son los planetas.

Cuando al famoso mentalista mexicano: «Astyaro», compañero y amigo del programa, se le celebró su cumpleaños en el castillo, el día 2 de Abril, por parte de la cariñosa producción de «Gest Music Endemol», una gente encantadora y amorosa donde las haya, le trajeron a unos mariachi a tocar y cantar en una comida de sorpresa y se nos regaló a todos un rico menú mexicano para comer, se pretendía que Astyaro se sintiese como en casa. Él se emocionó mucho y lloró, le agasajamos a besos, desafinamos su cumpleaños feliz y bailamos, ¡todos menos ella!, que en lugar de felicitarlo como hicimos sus compañeros del reality o darle un beso, se puso furiosa ¡porque a ella nadie le había celebrado su santo!. Cosa que no era real, la producción le trajo ese mismo día un traje a Lola precioso para que se lo pusiese y estuviese toda guapa el día de su santo como regalo y ella protestó alegando ¡que no le valía, y que era una vergüenza como se estaba tratando a la gran: «Lola Montero» y que el traje ni siquiera se lo habían regalado!.

Era como una niña caprichosa y malcriada, ese día no me faltaron ganas de darle una torta por impertinente y mandarla a la cama sin cenar, pero si lo hacía, sabía que no llegaría al final del concurso. Y yo como todos quería llegar a la última etapa. A cada gala semanal cobraba 3000 euros, mi propósito era cobrar lo máximo posible.

No salió cuando el competitivo «Conde Luconi» discutió conmigo, insultándome por ser homosexual alegando que era «antinatural». O cuando el ataviado de papa, famoso vidente italiano: «Divino Otelma» se enamoró de mí y me venía a ver todas las noches a mi cama.

O cuando Lola decía que oía pasos por la noche en los cuartos y que alguien le quería hacer daño y sospechaba que había un fan metido en el castillo y que su vida corría peligro…pobre, cada uno con su «realidad». Tantas cosas, que os iré contando….


El Castillo no tuvo audiencia, francamente, no la esperada, todos dicen que era un programa malo, pero ha sido y es un programa de culto, donde todos han hablado de él pero «nadie lo ha visto»…, ¡doble moral del Español…! ¿quien se lo cree?.

Ahora me voy a la cama a ver una película en dvd: «­Luna Nueva de Howar Hawks», querido diario, continuamos mañana!.

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Diario de un Brujo

19 de Diciembre

Ya no hay vuelta atrás querido diario, te acabas de hacer público, un periodista se ha enterado de tu existencia y te ha sacado en una noticia.

Que te lean y te conozcan es un poco el sentido de haberte publicado, espero que los lectores nuevos que aparecerán ahora sean benévolos contigo y conmigo, el que escribe.

O no, en realidad no me importa… ya que un diario es algo muy personal en el que uno escribe sus pensamientos y sentimientos, no es debatible, puede gustar o interesar o puede no suscitar ni pizca de interés, pero no deja de ser algo completamente personal, algo mío, que habla de mi vida y vivencias. Mal que le pese a quien le incomode o indigne leerte o descubrirte. La gente tiene una imagen de mí tan estereotipada, tan encorsetada, ¡que se asemeja a la realidad tan poco!, que conocerme de cerca a través de ti puede ser hasta medicinal para esa crítica infundada.

Cuando me llamó «Tinet Rubira» y acepté concursar en el: «Castillo de las mentes» … «peligrosas» sabía que iba a estar a la mira de más de 70 cámaras día y noche, que mi vida iba a ser observada por toda España y criticada en muchos patios de luces de este país.
En un principio, pese a que todos presumíamos de estupendos videntes, nadie sabía como iba a salir el programa: si iba o no a tener audiencia, si fracasaría o sería un programa comentado en otros de la misma cadena, estas cosas jamás se saben hasta que se hacen. Tenía todos los requisitos para poder triunfar en antena, aunque todos sabemos que al final no fue así, no voy a negarlo. Pero el Castillo con los años se ha convertido en un programa de culto. Los que no lo han conocido buscan información sobre él, vídeos en redes sociales, y a día de hoy se sigue hablando o comentando sobre él. Ocurre cómo con algunos de los cantantes y grupos de los 80, que actualmente se les veneran cual momias de oro de la música: reyes del pop o tecno… cuando en los 80, los que los realmente los vivimos no les hacíamos ni caso por pijos u horteras y no nos gustaban nada… pero ahora, «representan» esa década y se les considera cómo precursores de algo que no les pertenece. La manipulación de la historia es una constante humana. Espero que me recuerden a mí, dentro de 50 años: cómo alto, guapo y con un pelo precioso, me reiré desde la tumba.

Pese a que muchas personas de mi familia me aconsejaron no ir, sin embargo yo acepte el reto, porque me pareció una experiencia nueva en mi vida, de la que podía sacar más beneficios que obstáculos.

No sabía quien iba a entrar en el programa de tv, hasta que ya estaba dentro de aquel autobús, que uno a uno nos fue a buscar a cada hotel diferente donde nos hallábamos hospedados. Cada dos concursantes estábamos en un hotel distinto y teníamos constancia de esto, sin saber quien era el otro concursante, sabíamos que uno estaría hospedado en el mismo edificio, una situación de intriga muy divertida. A cada persona que veía en la cafetería del gran hotel, la observaba pensando si podría quizás ser esta mi enigmática compañera, era el único dato que conocía, solo sabía que era mujer, hacía tiempo que no me reía tanto yo solo.
Una vez en el autobús se presentaron todos mis compañeros. Cuando yo entré ya estaban allí: «El Conde Luconi», «La Santera Miguelina», «El Profesor Mercury», y «Astyaro». Más tarde entró «la Bruja Lola», «Leevon Kennedy» y «Paco Porras», y finalmente mi genial y divertido amigo: «Divino Otelma».
Cada uno, en ese orden, fuimos cogiendo un asiento de aquel enorme autobús, con nuestras maletas en mano y bolsas de viaje.
Las presentaciones fueron muy dinámicas, hablábamos, nos conocíamos, reíamos y yo iba observando poco a poco a cada uno de los participantes, me preguntaba con quien de ellos me llevaría mejor o con quien acabaría peleándome. Mis adivinaciones, no se equivocaron en absoluto. No en vano estoy considerado el mejor vidente del mundo.
Raramente seguía los reality hasta la fecha, no soy muy dado a ver estos concursos, precisa demasiado tiempo del que carezco. El único que seguí de principio a fin fue el primer «Gran Hermano», con Annia, Ismael, Israel etc. También dirigido por el fantástico genio de la televisión, que era director de mi reality: «Tinet Rubira» y que tiempo después se convirtió en director de la productora: «Gest Music».A Tinet lo conocía de «Plastic», un maravilloso programa que me encantaba de mi juventud y que él presentó.
Sabía como funcionaban, también vi algunos programas de «La Isla de los Famosos», pero sin continuidad. Conocía las normas del Castillo, porque me las había enviado la productora unos días antes de entrar, para que me las estudiase y no las infringiera. ¡Había muchas normas!, como por ejemplo, no podíamos tener un teléfono móvil allí dentro ni encendido ni apagado… lógico. Yo traía mis dos móviles y los deposité en un sobre acolchado con el cargador en la recepción de la puerta de la productora en Barcelona, que me devolvieron al salir del polémico concurso. Antes de que me los quitasen y ya dentro de «Gest Music Endemol», hice la que iba a ser mi última llamada sin escuchas, difícil decisión… ¿a quien llamarías?.
Elegí a Dani, mi novio, que años después se convertiría en mi marido. Le presente a Leevon por el móvil, a Paco, a Lola, y me despedí con un libre y enorme beso antes de de entrar por aquella puerta de madera tan grande, que iba a dar a la sala de armas de aquel precioso y mágico castillo medieval.
Quizás lo que destacaría de todo lo que viví allí por excelencia, es lo muchísimo que aprendí a valorar la apreciada libertad y el valor del silencio, a partir de esta experiencia valoro muchísimo los momentos de intimidad.

Escribir este diario, no me quita estos instantes aunque sea hacer pública momentáneamente mi vida privada, ya que lo hago voluntariamente y cuando puedo. Creo que si la transmito es posible que le cambie a más de uno la idea preconcebida que existe hoy por hoy de la vida de un participante en un reality, después de concursar en televisión y de la biografía, existencia, espíritu o personalidad de un brujo televisivo.

Más de uno me ha criticado públicamente en vídeos de youtube, en foros, en twitter, para mí ha sido una constante lectura de malos comentarios insinuando cosas que no son ciertas, o explicando la realidad desde una perspectiva mal informada, normalmente no los contesto, porque entiendo que es parte de este juego de ser mediatizado, y parte de la ignorancia de este planeta del ego que son las redes sociales, pero me gustaría que después de leerte a ti, querido diario, más de uno/a cambiase su idea al conocer de forma directa y cercana lo que allí realmente aconteció.

A fin de cuentas, «nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira»…

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