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Diario de un Brujo

17 de Diciembre

Hoy Sábado me he vuelto a despertar tarde, hasta las 2 del mediodía conseguí descansar todas esas horas que guardaba atrasadas.
Atendí, entre otras, a las 18:00 a una buena clienta habitual a la que hace unos años le tocaron la suculenta suma de 500 millones de las antiguas e inexistentes pesetas… Increíble, pero no es feliz y ese dinero no ha hecho más que traerle todo tipo de problemas personales.

A mi consulta acude, como ya he contado, todo tipo variopinto de personas, pero hay un grupo de clientes que tienen la peculiaridad de estar podridamente ricos. Cada vez es un grupo más extenso, lo que en un principio me parecía una anécdota de coleccionista, se ha convertido con los años en algo habitual. Me he puesto de moda entre una elite de personas que nadan en oro fundido, que desayunan con diamantes y que creen mucho en mí cómo su vidente de lujo. Esto complica mis precios, cada vez más en alza.

Me encanta estudiar a estas personas, ver como han conseguido triunfar económicamente. Algunos lo han conseguido sin esfuerzo, por sus propios apellidos o los de su marido, pero hay otros que lo han conseguido trabajando o con su inteligencia. De estos últimos he aprendido mucho escuchándoles.

Sólo unos pocos, en los que se haya esta clienta, han conseguido su riqueza a través del azar.
Son estos últimos quienes me cuentan como este dinero ha cambiado su existencia negativamente, arruinando su pareja, su familia y su vida. Los que se han convertido en millonarios de golpe y antes no lo eran.

Cuando jugamos a la lotería, quiniela o primitiva nunca pensamos en todo lo que nos puede venir encima. Damos por hecho que ese premio nos va a ayudar a ser felices, pero muchísimas veces es justo lo contrario.
Mis clientes millonarios siempre se quejan: de amor, amistad y de relaciones personales, a veces de la salud de ellos o de un hijo terminal… ¡Nada que su dinero pueda cambiar!. E imagino si es frustrante no poder ayudar a cambiar alguna situación de la vida de alguien que queremos, cuanto más puede ser, si dispones de todo el dinero el mundo para poder cambiarla pero sin embargo no puedes hacer nada…

El que tiene amigos y amor quiere dinero, el que tiene riqueza quiere amor y amistades sinceras, el que tiene salud busca el amor y el dinero para disfrutarla, el que tiene oro busca con quien compartirlo y una vida con salud para vivirlo y poder deleitarlo.
«Nunca llueve a gusto de todos» y todos buscamos de lo que no disponemos.

Esto es lo que aprendo día a día en mi despacho, mientras observo ese versace rojo amenazando mi sensibilidad, llena de dudas y preguntas sobre la verdadera posición de las personas.

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